lunes, 4 de febrero de 2013

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 26:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 26:

Cuando me llegó mi turno
Dije entre mí: "Ya me toca",
Y aunque mi falta era poca
No sé por que me asustaba;
Les asiguro que estaba
Con el Jesús en Ia boca.

Me dijo que yo era un vago,
Un jugador, un perdido;
Que dende que fí al partido
Andaba de picaflor;
Que había de ser un bandido
Como mi antesucesor.

Puede que uno tenga un vicio
Y que de él no se reforme,
Mas naides esta conforme
Con recebir ese trato:
Yo conocí que era el ñato
Quien le había dao los informes.

Me dentro curiosidá,
Al ver que de esa manera
Tan siguro me dijera
Que jué mi padre un bandido;
Luego, lo habrá conocido,
Y yo inoraba quien era.

Me empeñé en aviriguarlo;
Promesas hice a Jesús;
Tuve por fin una luz
Y supe con alegría
Que era el autor de mis días
El guapo Sargento Cruz.

Yo conocía bien su historia
Y la tenía muy presente:
Sabía que Cruz, bravamente,
Yendo con una partida,
Había jugado la vida
Por defender a un valiente.

Y hoy ruego a mi Dios piadoso
Que lo mantenga en su gloria;
Se ha de conservar su historia
En el corazón del hijo;
El al morir me bendijo
Yo bendigo su memoria.

Yo juré tener enmienda
Y lo conseguí de veras;
Puedo decir ande quiera
Que, si faltas he tenido,
De todas me he corregido
Dende que supe quién era.

El que sabe ser güen hijo
A los suyos se parece;
Y aquel que a su lado crece
Y a su padre no hace honor,
Como castigo merece 
De la desdicha el rigor.

Con un empeño costante
Mis faltas supe enmendar;
Todo conseguí olvidar,
Pero, por desgracia mía,
El nombre de Picardía
No me lo pude quitar.

Aquel que tiene güen nombre
Muchos dijustos se ahorra,
Y entre tanta mazamorra
No olviden esta alvertencia:
Aprendí por esperencia
Que el mal nombre no se borra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario