sábado, 23 de febrero de 2013

la deep wep, Internet clandestina, es 90 veces mas grande que nuestra web tradicional y tan peligrosa que solo pocos se atreven a ingresar.
comparto una de las tantas versiones del Martin Fierro en el cine argentino.

martes, 12 de febrero de 2013

El Krampus
Los niños del centro y norte de Europa saben que deben llevar una buena conducta porque si no San Nicolás (Santa Claus o Papá Noel en su cultura navideña) no les entregará regalos, y en su lugar aparecerá un demonio que viene con el propósito de llevarse a los niños malcriados a un ardiente mundo subterráneo. Esta es la leyenda del Krampus, el castigador de mocosos desobedientes y con mala conducta en vísperas navideñas.

Demonio Navideño

La palabra Krampus proviene del antiguo alemán “krampen”, que significa garra. En el continente europeo es conocido con muchos nombres, como: Knecht Ruprecht, Klaubauf, Pelzebock, Schmutzli y el común Krampus

Este demonio aparece en la tarde del 5 o 6 de diciembre, merodeando las calles durante dos semanas haciendo sonar campanas y cadenas oxidadas que usa para asustar con su presencia. 
Su apariencia es representada por una criatura parecida al íncubo,
con un rostro diabólico acompañado de una larga lengua roja, con cuernos en la frente y mirada enfermiza.
 Su cuerpo está cubierto por un oscuro y tupido pelaje, sus patas son similares a las de un fauno. En muchas imágenes es ilustrado con una canasta en su espalda, donde lleva los niños malos para después llevarlos al infierno.

En otras culturas el Krampus también es representado por un viejo con barba cerrada y pelo canoso, su aspecto es el de un ermitaño, con el pelo desaliñado, pero que recuerda mas al San Nicolás que premia a los niños buenos.

Origen pagano

La existencia de esta criatura era una creencia común en aldeas de los Alpes, en especial por las tierras de Austria y Hungría. Su antigüedad puede rastrearse hasta diez mil años atrás, mucho antes del nacimiento de Jesucristo. 

La influencia alemana del siglo XIX esparció el mito del Krampus en Croacia, la República Checa, Eslovaquia e incluso llegó hasta el norte de Italia. Las raíces nórdicas de Europa fomentaron la tradición del Krampus. En la edad media de Europa las fiestas navideñas se asemejaban más al día de brujas “Halloween” porque los campesinos se disfrazaban del demonio navideño para salir a pedir bebidas y comida.

La religión católica condenó y exilió esta leyenda por ser un demonio pagano, sin embargo a finales del siglo XX las fiestas de disfraces y eventos sociales revivieron la esencia del Krampus por medio de espectáculos donde las personas se divierten personificándolo y asustando a la gente en divertidas cabalgatas.

Las dos caras de la Navidad

La antítesis siniestra de San Nicolás es el Krampus, ambos hacen presencia el 6 de diciembre, San Nicolás para premiar a los niños buenos con regalos y caramelos y el Krampus para castigar a los niños que San Nicolás no visita. Este malvado personaje atormenta a los niños hasta conseguir que se arrepientan, los que no lo hacen son capturados y llevados en una cesta hasta el Infierno. 

En Austria, durante el día de San Nicolás, llamado también la noche de Krampus “Krampusnacht”, muchos adultos vestidos de esta criatura comienzan un antiguo ritual conocido hasta el presente como la "Carrera del Krampus", en el que los disfrazados portan antorchas y se abren paso por las calles asustando y fustigando con ramas secas a mayores y niños.

Esta popular práctica europea sucede usualmente durante el solsticio de invierno. Lo más importante son las máscaras, las cuales añaden drama para jugar a ser la mítica criatura. Los artesanos y aficionados las elaboran con anticipación y esfuerzo, usando como material principal madera policromada que decoran con símbolos, visten pieles de cordero y cuernos. Portan objetos como cadenas, bengalas para hacer fuego y un cesto para hacer el espectáculo más real. Hay que resaltar que este disfraz pesa cerca de 40 kilos, sin embargo los Krampus locales no paran de moverse y asustar al público. El final del evento sucede cuando aparece San Nicolás, momento en que los Krampus lanzan sus máscaras al suelo simbolizando el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

En el folclore croata el Krampus es la representación de los malos espíritus y el campeón de las tinieblas. La relación entre San Nicolás y Krampus es una analogía de la eterna lucha entre el bien y el mal.

El Krampus moderno

En la actualidad la leyenda del Krampus se ha popularizado y jóvenes de muchas regiones de Europa, en especial Austria y Hungría, salen disfrazados para hacer la carrera del Krampus. En este evento los jóvenes caminan por las calles con el atuendo del demonio, asustando a niños, jovencitas y también adultos. En algunas zonas rurales hay Krampus que salen con palos de abedul, instrumento con el que flagelan a niños, y en especial a mujeres adolescentes. Pero como en toda celebración hay altercados con casos de jóvenes vestidos de Krampus que tras haber bebido demasiado han causado disturbios y peleas.

El crecimiento de interés por este personaje se debe en gran parte a la popularidad que San Nicolás adquirió en el siglo XIX. Por ello se crearon postales e imágenes de Krampus, esta publicidad también comenzó en 1800s y su fama llegó al máximo en 1914, al principio de la Primera Guerra Mundial.

Las tarjetas del Krampus representaban el lado travieso de la temporada, con connotaciones sexuales por medio de figuras descaradas. Ciertas imágenes tenían 
aspectos perversos y atemorizantes.

Animales petrificados

Animales petrificados

Recientes investigaciones han revelado la existencia de algunos casos sobre, sapos, ranas, y otros animales pequeños petrificados en rocas sólidas, en otros casos han sido encontrados dentro de los troncos de árboles y otros lugares de imposible acceso.
Casos Documentados
En 1761, el doctor del Rey Henry III de Francia, encontró en la aldea de Meudon una gran rana en un bloque de piedra que un obrero había estado rompiendo. La rana estaba en perfecto estado, llena de vida, sin embargo en la piedra no había un orificio que permitiese al animal entrar a la piedra. El obrero dijo que no era la primera vez que se encontraba con un animal dentro de rocas.
En 1865, se encontró una rana en una piedra caliza, cuando unos excavadores trabajaban en un bloque de piedra caliza de magnesio, el cual fue obtenido a 25 pies cerca de la localidad de Hartlepool, Inglaterra. Donde se descubrió una cavidad dentro la piedra, la cual contenía un pequeño sapo vivo, el agujero no era más grande que el cuerpo del renacuajo, sus ojos brillaban extrañamente. Cuando el animal fue encontrado este trataba de iniciar su proceso respiratorio, pero tenía dificultad para hacerlo.
La rana terminó en posesión del señor S. Horner, el presidente de la Sociedad de Historia Natural, tras ser examinado se descubrió que el sonido que emitía surgía de su nariz, debido a que su boca estaba completamente cerrada. Las garras de sus patas delanteras estaban hacia adentro y sus patas traseras tenían una gran longitud. La rana tenía una tonalidad pálida que no era distinguible de la piedra, posteriormente cambió a un marrón oliva.
En esa misma época se publicó el relato de un minero de plata llamado Moses Gaines encontró un sapo dentro de una roca de unos 60 centímetros de diámetro. El sapo medía casi ocho centímetros de largo y era muy gordo, sus ojos eran del tamaño de centavos. Ese ejemplar era mucho más grande que los sapos de su especie. El animal parecía estar aletargado y no respondía a los golpes de sus captores para forzarlo a saltar.
Una lagartija revivió en 1821, cuando David Virtue, un obrero trabajaba con un gran pedazo de piedra que consiguieron en una excavación a casi siete metros bajo la superficie. Mientras golpeaba la piedra encontró una lagartija incrustada en la piedra. Estaba enrollada en una cavidad redonda con su propia forma. El reptil medía poco más de un pie, su piel era de color café amarillento y tenía una cabeza redonda con brillantes ojos. Aparentemente estaba muerto, pero después de ser expuesto por cinco minutos al aire y el sol, mostró señales de vida y salió corrió con mucha celeridad.
Durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado británico trabajaba con un grupo encargado de hacer caminos con piedras y llenando cráteres de bombas. Ocasionalmente usaban explosivos para abrir piedras, pero tras una detonación el soldado movió un pedazo de roca y encontró una rana grande, junto a ésta había una lagartija de 22 centímetros pies de largo. Ambos animales estaban vivos, pero lo más sorprendente era que la cavidad donde las descubrió estaba a 7 metros bajo la superficie.
La Academia Científica de Francia publicó un relato de 1719, el texto relataba como en el centro exacto del tronco de un olmo, a metro y medio por encima de la raíz, se encontró una rana viva, de tamaño mediano que llenaba un hueco vacante del tronco.

Renacuajo se transforma en rana.
La revista Uitenhage Times de Sudáfrica imprimió en 1876 una edición que relataba cómo dos leñadores que cortaban planchas de un árbol encontraron un hueco profundo que contenía 68 sapos pequeños, cada uno tenía el tamaño de una uva. Su color era café claro casi amarillo y estaban en perfecto estado, saltando como si nada les hubiese pasado. El espacio fue examinado pero no había indicaciones de cómo habían sobrevivido allí sin agua, comida y aire.
Incluso aun hay casos más extraños, como la rana que fue encontrada mientras demolían una pared de yeso de un castillo en septiembre de 1770. La rana estaba viva y la pared fue hecha hace 40 años.

Rana fosilizada preservada en ambar que se mantiene incorrupta por miles de años
El reconocido biólogo Julian Huxley recibió una carta de una compañía de gas en Devonshire, Inglaterra. El texto decía que mientras rompieron una pared de cemento para colocar unas extensiones de tuberías, uno de los obreros descubrió lo que parecía la pata de una rana y pronto encontraron 23 ranas, las cuales fueron liberadas en un jardín de flores y estas se fueron saltando.
En 1976, un equipo de construcción de Fort Worth, Texas rompía paredes de cemento que había levantado el año anterior. Entre los escombros encontraron un espacio de aire donde había una tortuga viva, el espacio que ocupaba tenía la silueta del animal. Sin embargo, la tortuga falleció pocos días después de haber sido liberada.
Resulta poco comprensible como animales o huevos de animales pudieron desarrollarse en ese ambiente. Los geólogos revelan que las piedras se forman en miles de años, ¿cuán viejos son estos animales?
Posible explicación científica
Existen rocas calizas con abundantes porosidades por las que fluye el agua bajo tierra. Como por todos es sabido las ranas antes de convertirse en los simpáticos anfibios saltarines que todos conocemos pasan por un estado "larvario", los renacuajos, que tienen habitualmente un tamaño bastante menor al de los especímenes adultos.

Estos dos factores podrían dar el caso de que un renacuajo quedara atrapado dentro de una de esas porosidades o cavidades que posteriormente fuera taponada por algún tipo de residuo y compactado por algún tipo de presión. De este modo se podría encontrar un renacuajo en el interior de una piedra que parece totalmente sellada. El renacuajo podría desarrollar la última fase de su evolución en el interior. Esta teoría requiere diversos factores como una alta humedad, un suministro de alimento para el renacuajo que hacen muy complicado que se de de forma habitual.

Por otra parte también se puede dar el caso de que animales queden atrapados en una zona de sedimentos que posteriormente se compactan formando una roca. Por supuesto este proceso requiere de (normalmente) cientos de años, por lo que el animal de su interior moriría momíficado o en algunos casos fosilizado en su interior. Los rumores, las leyendas y demás harían el trabajo restante dándole vida a animales que llevarían años muertos.

Extraña "Puerta" en Marte


Extraña "Puerta" en Marte

Una extraña estructura parecida a una puerta fue encontrada en la base de una formación montañosa de Marte, la imagen ha causado un gran revuelo. La primera persona que detectó la estructura sin embargo no pertenece a la NASA, Alexander Novgorodov, un lector ruso del portal R&D.Cnews. Tomando una imagen más cercana de la nave espacial de reconocimiento que orbita, advirtió una morfología poco usual sobre la superficie marciana que se asemeja extrañamente a una puerta.La intrigante "puerta" es probable que se formara por algún tipo de erosión ya que hasta el momento no existe prueba alguna de que existan entidades que pudieran haberla construido de forma artificial. Aún así esta intrigante formación recupera la discusión de si es posible la vida en Marte y de si no existir vida existió alguna vez sobre su superficie. Cuencas de rios que hoy en día no existen demuestran que en otra época en Marte existía agua en forma líquida (hoy en día se cree que toda está congelada) recordemos que el agua es la base de la vida como hoy en día la conocemos en nuestro planeta.
La inusual formación montañosa se encuentra localizada en medio de una región oceánica congelada.
Desde el mismo momento en el que el hombre descubrió la astrología su mente despertó el deseo de visitar otros planetas, Marte entre todos los conocidos por su similitud y cercanía ha sido siempre el objetivo de nuestras miras a los viajes espaciales y posibles asentamientos humanos fuera de nuestro planeta. Actualmente no sería descabellado pensar que el hombre puede llegar a Marte, sin embargo el problema actualmente se encuentra en que dichos viajes espaciales no pueden asegurar que los astronautas que pisaran la superficie del planeta rojo pudieran regresar.

Cuando la NASA envie equipos de astronautas en misiones de 800 dias a Marte, uno de los mayores problemas a los que tendrán que enfrentarse será la inevitable separación social que van a sufrir. Tras unos 6 meses de viaje, pasarán el primero de 500 dias en la superficie marciana. Un paisaje naranja, arido, coronado por un cielo saturado de estrellas en el que la Tierra, a 400 millones de kilometros de distancia, no es mas que un pequeño punto en el cielo. Nunca se habrán sentido tan solos.
Un planeta de extremos, Marte posee las montañas más grandes del Sistema Solar, el cañón más profundo e intensas tormentas de polvo que pueden ser el origen de formaciones como estas con sus rápidas erosiones.

De todos los planetas de nuestro Sistema Solar es el único que reune cualidades similares a La Tierra y en el único que podría haberse desarrollado formas de vida similares a las que conocemos. Marte es hoy por hoy la vía más factible para un "Segundo Hogar" para la especie humana. Estudios recientes parecen confirmar que algunos tipos de plantas de nuestro planeta podrían crecer en una atmosfera similar a la marciana.
Conseguir introducir plantas en Marte podría constituir la base para hacer el planeta "habitable" pues incrementaría la cantidad de oxigeno en su atmósfera (por supuesto existen otros factores que no permitirían la vida humana). Muchos expertos aseguran que convertir planetas en habitables cambiando su atmósfera, temperatura y ecología será posible en el futuro y que asentamientos humanos podrían habitar otros planetas a muy largo plazo.

algunas frases.

-El miedo es una muralla que separa lo que eres de lo que podrías llegar a ser.

-Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.

-Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos.

-No seas una mujer que necesita a un hombre, sé la mujer que un hombre necesita.

-Cuando la vida te niega una cosa es porque te tiene preparado algo mejor.

-No midas tus riquezas por las cosas que posees, sino por aquellas que no cambiarías por dinero!

lunes, 4 de febrero de 2013

poema de pablo neruda


Poema 20

(de Veinte poemas de amor y una canción desesperada)

 PUEDO escribir los versos más tristes esta noche. 
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros,s". 
El viento de la noche gira en el cielo y canta. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío. 
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 33:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 33:

Después a los cuatro vientos
Los cuatro se dirigieron;
Una promesa se hicieron
Que todos debían cumplir;
Mas no la puedo decir
Pues secreto prometieron.

Les alvierto solamente
-Y esto a ninguno le asombre,
Pues muchas veces el hombre
Tiene que hacer de ese modo-;
Convinieron entre todos
En mudar allí de nombre.

Sin ninguna intención mala
Lo hicieron, no tengo duda;
Pero es la verdá desnuda
--Siempre suele suceder--:
Aquel que su nombre muda
Tiene culpas que esconder.

Y ya dejo el estrumento
Con que he divertido a ustedes;
Todos conocerlo pueden
Que tuve costancia suma:
Este es un botón de pluma
Que no hay quien lo desenriede.

Con mi deber he cumplido,
Y ya he salido del paso;
Pero diré, por si acaso,
Pa que me entiendan los criollos:
Todavía me quedan rollos
Por si se ofrece dar lazo. 

Y con esto me despido
Sin espresar hasta cuándo;
Siempre corta por lo blando
El que busca lo siguro,
Mas yo corto por lo duro,
Y ansí he de seguir cortando.

Vive el águila en su nido,
El tigre vive en su selva,
El zorro en la cueva ajena,
Y, en su destino incostante,
Solo el gaucho vive errante
Donde la suerte lo lleva.

Es el pobre en su orfandá
De la fortuna el desecho,
Porque naides toma a pechos
El defender a su raza:
Debe el gaucho tener casa,
Escuela, iglesia y derechos.

Y han de concluir algún día
Estos enriedos maaditos;
La obra no la facilito
Porque aumentan el fandango
Los que están, como el chimango
Sobre el cuero y dando gritos.

Mas Dios ha de permitir
Que esto llegue a mejorar;
Pero se ha de recordar,
Para hacer bien el trabajo,
Que el juego, pa calentar,
Debe ir siempre por abajo.

En su ley está el de arriba
Si hace lo que le aproveche;
De sus favores sospeche
Hasta el mesmo que lo nombra
Siempre es dañosa la sombra
Del árbol que tiene leche.

Al pobre, al menor descuido,
Lo levantan de un sogazo,
Pero yo compriendo el caso
Y esta consecuencia saco:
El gaucho es el cuero flaco:
Da los tientos para el lazo.

Y en lo que esplica mi lengua
Todos deben tener fé;
Ansí; pues, entiendanmé,
Can codicias no me mancho:
No se ha de llover el rancho
En donde este libro esté.

Permítanme descansar,
!Pues he trabajado tanto!
En este punto me planto
Y a continuar me resisto:
Estos son treinta y tres cantos,
Que es la mesma edá de Cristo.

Y guarden estas palabras
Que les digo al terminar:
En mi obra he de continuar
Hasta dárselas concluida,
Si el ingenio o si la vida
No me llegan a faltar. 

Y si la vida me falta,
Tenganló todos por cierto
Que el gaucho, hasta en el desierto,
Sentirá en tal ocasión
Tristeza en el corazón,
Al saber que yo estoy muerto.

Pues son mis dichas desdichas
Las de todos mis hermanos;
Ellos guardaran ufanos
En su corazón mi historia:
Me tendrán en su memoria
Para siempre mis paisanos.

Es la memoria un gran don,
Calidá muy meritoria;
Y aquellos que en esta historia
Sospechen que les doy palo,
Sepan que olvidar lo malo
También es tener memoria.

Mas naides se crea ofendido
Pues a ninguno incomodo,
Y si canto de este modo,
Por encontrarlo oportuno,
No es para mal de ninguno
Sino para bien de todos.

-----------------------------------FIN------------------------------------------

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 32:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 32:

-Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo;
Ansi como tal les digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en que rincón
Se oculta el que es su enemigo.

Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada:
No estrañen si en la jugada
Alguna vez me equivoco,
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada.

Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas gúenas.

No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada,
Todo ha de verlo al momento:
El primer conocimiento
Es conocer cuándo enfada.

Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
De los hombres, sólo en uno;
Con gran precaución en dos.

Las faltas no tiene límites
Como tienen los terrenos;
Se encuentran en los mas güenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga,
Disimule los ajenos.

Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada,
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de el:
Siempre el amigo más fiel
Es una conducta honrada.

Ni el miedo ni la codicia
Es güeno que a uno le asalten,
Ansi, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan;
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.

Bien lo pasa, hasta entre pampas,
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos:
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.

El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.

Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.

A ningún hombre amenacen,
Porque naides se acobarda;
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente:
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.

Para vencer un peligro,
Salvar de cualquier abismo
-Por esperencia lo afirmo-,
Más que el sable y que la lanza
Suele servir la confianza
Que el hombre tiene en si mismo.

Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía;
Sin ella sucumbiría:
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.

Aprovecha la ocasión
El hombre que es diligente;
Y, tenganló bien presente:
Si al compararla no yerro,
La ocasión es como el fierro:
Se ha de machacar caliente.

Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es gúeno que lo recuerden:
Si la verguenza se pierde,
Jamás se vuelve a encontrar.

Los hermanos sean unidos
Porque ésa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque, si entre ellos pelean,
Los devoran los de ajuera.

Respeten a los ancianos:
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.

La cigüeña, cuando es vieja,
Pierde la vista, y procuran
Cuidarla en su edá madura
Todas sus hijas pequeñas:
Apriendan de las cigüeñas
Este ejemplo de ternura.

Si les hacen una ofensa,
Aunque la echen en olvido,
Vivan siempre prevenidos;
Pues ciertamente sucede
Que hablará muy mal de ustedes
Aquel que los ha ofendido.

El que obedeciendo vive
Nunca tiene suerte blanda,
Mas con su soberbia agranda
El rigor en que padece:
Obedezca al que obedece
Y será gúeno el que manda.

Procuren de no perder
Ni el tiempo ni la vergüenza;
Como todo hombre que piensa,
Procedan siempre con juicio;
Y sepan que ningún vicio
Acaba donde comienza.

Ave de pico encorvado
Le tiene al robo afición;
Pero el hombre de razón
No roba jamás un cobre,
Pues no es vergúenza ser pobre
Y es vergúenza ser ladrón.

El hombre no mate al hombre
Ni pelé por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse;
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.

La sangre que se redama
No se olvida hasta la muerte;
La impresión es de tal suerte,
Que, a mi pesar, no lo niego,
Cai como gotas de juego
En la alma dei que la vierte. 

Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo,
Recuérdenlo con cuidado:
Aquel que ofiende embriagado
Merece doble castigo.

Si se arma algun revolutis,
Siempre han de ser los primeros,
No se muestren altaneros,
Aungue la razón les sobre:
En la barba de los pobres
Aprienden pa ser barberos.

Si entriegan su corazón
A alguna mujer querida,
No le hagan una partida
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.

Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento,
Ni tiemplen el estrumento
Por sólo el gusto de hablar,
Y acostúmbrense a cantar
En cosas de jundamento.

Y les doy estos consejos
Que me ha costado alquirirlos,
Porque deseo dirigirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.

Estas cosas y otras muchas
Medité en mis soledades;
Sepan que no hay falsedades
Ni error en estos consejos:
Es de la boca del viejo
De ande salen las verdades.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 31:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 31:

Y después de estas palabras
Que ya la intención revelan,
Procurando los presentes
Que no se armara pendencia,
Se pusieron de por medio
Y la cosa quedó quieta.
Martín Fierro y los muchachos,
Evitando la contienda,
Montaron y paso a paso,
Como el que miedo no lleva,
A la costa de un arroyo
Llegaron a echar pie a tierra.
Desensillaron los pingos
Y se sentaron en rueda,
Refiriéndose entre sí
Infinitas menudencias
Porque tiene muchos cuentos
Y muchos hijos la ausiencia.
Allí pasaron la noche
A la luz de las estrellas,
Porque ese es un cortinao
Que lo halla uno donde quiera,
Y el gaucho sabe arreglarse
Como ninguno se arregla:
El colchón son las caronas,
El lomillo es cabecera,
E1 cojinillo es blandura
Y con el poncho o la jerga;
Para salvar del rocío,
Se cubre hasta la cabeza.
Tiene su cuchillo al lado
-Pues la precaución es güena-,
Freno y rebenque a la mano,
Y, teniendo el pingo cerca,
Que pa asigurarlo bien
La argolla del lazo entierra
--Aunque el atar con el lazo
Da del hombre mala idea--,
Se duerme ansí muy tranquilo
Todita la noche entera;
Y si es lejos del camino,
Como manda la prudencia,
Mas siguro que en su rancho
Uno ronca a pierna suelta
Pues en el suelo no hay chinche
Y es una cuja camera
Que no ocasiona disputas
Y que naides se la niega.
Ademas de eso, una noche
La pasa uno como quiera,
Y las va pasando todas
Haciendo la mesma cuenta;
Y luego los pajaritos
Al aclarar lo dispiertan,
Porque el sueño no lo agarra
A quien sin cenar se acuesta.
Ansí, pues, aquella noche
Jué para ellos una fiesta,
Pues todo parece alegre
Cuando el corazón se alegra.
No pudiendo vivir juntos
Por su estado de pobreza,
Resolvieron separarse
Y que cada cual se juera
A procurarse un refugio
Que aliviara su miseria.
Y antes de desparramarse
Para empezar vida nueva,
En aquella soledá
Martín Fierro, con prudencia,
A sus hijos y al de Cruz
Les habló de esta manera:

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 30:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 30:

MARTIN FIERRO

Mientras suene el encordao,
Mientras encuentre el compás
Yo no he de quedarme atrás
Sin defender la parada,
Y he jurado que jamás
Me la han de llevar robada.

Atiendan, pues, los oyentes
Y cáyense los mirones;
A todos pido perdones,
Pues a la vista resalta
Que no está libre de falta
Quien no está de tentaciones.

A un cantor le llaman güeno
Cuando es mejor que los piores;
Y sin ser de los mejores,
Encontrándose dos juntos,
Es deber de los cantores
El cantar de contrapunto.

El hombre debe mostrarse
Cuando la ocasión le llegue;
Hace mal el que se niegue,
Dende que lo sabe hacer;
Y muchos suelen tener
Vanagloria en que los rueguen.

Cuando mozo fuí cantor
(Es una cosa muy dicha);
Mas la suerte se encapricha
Y me persigue costante:
De ese tiempo en adelante
Canté mis propias desdichas.

Y aquellos años dichosos
Trataré de recordar;
Veré si puedo olvidar
Tan desgraciada mudanza,
Y quien se tenga confianza
Tiemple, y vamos a cantar.

Tiemple y cantaremos juntos;
Trasnochadas no acobardan.
Los concurrentes aguardan,
Y porque el tiempo no pierdan,
Haremos gemir las cuerdas
Hasta que las velas no ardan.

Y el cantor que se presiente,
Que tenga o no quien lo ampare,
No espere que yo dispare
Aunque su saber sea mucho:
Vamos en el mesmo pucho
A prenderle hasta que aclare.

Y seguiremos si gusta
Hasta que se vaya el día;
Era la costumbre mía
Cantar las noches enteras:
Había entonces, donde quiera,
Cantores de fantasía.

Y si alguno no se atreve
A seguir la caravana,
O si cantando no gana,
Se lo digo sin lisonja:
Haga sonar una esponja
O ponga cuerdas de lana.

EL MORENO

Yo no soy, señores míos,
Sino un pobre guitarrero,
Pero doy gracias al Cielo
Porque puedo, en la ocasión,
Toparme con un cantor
Que esperimente a este negro.

Yo también tengo algo blanco,
Pues tengo blancos los dientes;
Sé vivir entre las gentes
Sin que me tengan en menos:
Quien anda en pagos ajenos
Debe ser manso y prudente.

Mi madre tuvo diez hijos,
Los nueve muy regulares;
Tal vez por eso me ampare
La Providencia divina:
En los güevos de gallina
El décimo es el mas grande.

El negro es muy amoroso,
Aunque de esto no hace gala;
Nada a su cariño iguala
Ni a su tierna voluntá;
Fs lo mesmo que el macá:
Cría los hijos bajo el ala.

Pero yo he vivido libre
Y sin depender de naides;
Siempre he cruzado los aires
Como el pájaro sin nido;
Cuanto se lo he aprendido
Porque me lo enseñó un flaire.

Y sé como cualquier otro
El porqué retumba el trueno;
Por qué son las estaciones
Del verano y del invierno;
Sé también de donde salen
Las aguas que cain del cielo.

Yo sé lo gue hay en la tierra
En llegando al mesmo centro;
En dónde se encuentra el oro,
En dónde se encuentra el fierro
Y en dónde viven bramando
Loe volcanes que echan juego.

Yo sé del fondo del mar
Donde los pejes nacieron;
Yo sé por que crece el árbol,
Y por que silban los vientos:
Cosas que inoran los blancos
Las sabe este pobre negro.

Yo tiro cuando me tiran;
Cuando me aflojan, aflojo;
No se ha de morir de antojo
Quien me convide a cantar;
Para conocer a un cojo
Lo mejor es verlo andar.

Y si una falta cometo
En venir a esta riunión,
Echándola de cantor,
Pido perdón en voz alta
Pues nunca se halla una falta
Que no esista otra mayor.

De lo que un cantor esplica
No falta qué aprovechar
Y se le debe escuchar
Aunque sea negro el que cante:
Apriende el que es inorante,
Y el que es sabio, apriende más.

Bajo la frente mas negra
Hay pensamiento y hay vida.
La gente escuche tranquila,
No me haga ningún reproche:
Tambien es negra la noche
Y tiene estrellas que brillan.

Estoy, pues, a su mandao;
Empiece a echarme la sonda,
Si gusta que le responda,
Aunque con lenguaje tosco:
En leturas no conozco
La jota, por ser redonda.

MARTIN FIERRO

!Ah, negro!, si sos tan sabio
No tengás ningun recelo
Pero has tragao el anzuelo
Y al compás del estrumento
Has de decirme al momento
Cuál es el canto del cielo.

EL MORENO

Cuentan que de mi color
Dios hizo al hombre primero,
Más los blancos altaneros,
Los mesmos que lo convidan,
Hasta de nombrarlo olvidan
Y sólo le llaman negro.

Pinta el blanco negro al diablo,
Y el negro, blanco lo pinta;
Blanca la cara o retinta
No habla en contra ni en favor:
De los hombres el Criador
No hizo dos clases distintas.

Y después de esta alvertencia
Que al presente viene al pelo,
Veré, señores, si puedo,
Sigún mi escaso saber,
Con claridá responder
Cuál es el canto del cielo.

Los cielos lloran y cantan
Hasta en el mayor silencio:
Lloran al cair el rocío
Cantan al silbar los vientos
Lloran cuando cain las aguas.
Cantan cuando brama el trueno.

MARTIN FIERRO

Dios hizo al blanco y al negro
Sin declarar los mejores;
Les mandó iguales dolores
Bajo de una mesma cruz;
Mas también hizo la luz
Pa distinguir los coIores.

Ansi, ninguno se agravie;
No se trata de ofender,
A todo se ha de poner
El nombre con que se llama,
Y a naides le quita fama
Lo que recibio al nacer.

Y ansí me gusta un cantor
Que no se turba ni yerra;
Y si en tu saber se encierra
El de los sabios projundos;
Decíme cual en el mundo
Es el canto de la tierra.

EL MORENO

Es pobre mi pensamiento,
Es escasa mi razón,
Mas pa dar contestación
Mi inorancia no se arredra:
También da chispas la piedra
Si la golpia el eslabón.

Y le daré una respuesta
Sigún mis pocos alcances:
Forman un canto en la tierra
El dolor de tanta madre,
El gemir de los que mueren
Y el llorar de los que nacen.

MARTIN FIERRO

Moreno, alvierto que trais
Bien dispuesta la garganta;
Sos varón, y no me espanta
Verte hacer esos primores;
En los pájaros cantores
Solo el macho es el que canta.

Y ya que al mundo vinistes
Con el sino de cantar,
No te vayás a turbar, 
No te agrandés ni te achiques;
Es preciso que me expliques
Cuál es el canto del mar.

EL MORENO

A los pájaros cantores
Ninguno imitar pretiende;
De un don que de otro depende
Naides se debe alabar,
Pues la urraca apriende a hablar,
Pero sólo la hembra apriende.

Y ayúdame, ingenio mío,
Para ganar esta apuesta;
Mucho el contestar me cuesta.
Pero debo contestar;
Yoy a decir en respuesta
Cuál es el canto del mar.

Cuando la tormenta brama,
El mar, que todo lo encierra,
Canta de un modo que aterra,
Corno si el mundo temblara:
Parece que se quejara
De que lo estreche la tierra.

MARTIN FIERRO 

Toda tu sabiduría
Has de mostrar esta vez;
Ganarás sólo que estés
En baca con algún santo.
La noche tiene su canto,
Y me has de decir cuál es.

EL MORENO

No galope, que hay aujeros,
Le dijo a un guapo un prudente
Le contestó humildemente:
La noche por cantos tiene
Esos ruidos que uno siente
Sin saber por dónde vienen.

Son los secretos misterios
Que las tinieblas esconden;
Son los ecos que responden
A la voz del que da un grito;
Como un lamento infinito
Que viene no sé de dónde.

A las sombras sólo el sol
Las penetra y las impone;
En distintas direcciones
Se oyen rumores inciertos:
Son almas de los que han muerto,
Que nos piden oraciones.

MARTIN FIERRO

Moreno, por tus respuestas
Yo te aplico el cartabón,
Pues tenés desposición
Y sos estruido, de yapa:
Ni las sombras se te escapan
Para dar esplicación.

Pero cumple su deber
El lial diciendo lo cierto,
Y, por lo tanto, te alvierto
Que hemos de cantar los dos,
Dejando en la paz de Dios
Las almas de los que han muerto.

Y el consejo del prudente
No hace falta en la partida;
Siempre ha de ser comedida
La palabra de un cantor.
Y aura quiero que me digas
De dónde nace el amor.

EL MORENO

A pregunta tan escura
Trataré de responder,
Aunque es mucho pretender
De un pobre negro de estancia,
Mas conocer su inorancia
Es principio del saber.

Ama el pájaro en los aires
Que cruza por donde quiera,
Y si al fin de su carrera
Se asienta en alguna rama,
Con su alegre canto llama
A su amante compañera.

La fiera ama en su guarida,
De la que es rey y señor;
Allí lanza con juror
Esos bramidos que espantan,
Porque las fieras no cantan:
Las fieras braman de amor.

Ama en el fondo del mar
El pez de lindo color;
Ama el hombre con ardor;
Ama todo cuanto vive:
De Dios vida se recibe,
Y donde hay vida, hay amor.

MARTIN FIERRO

Me gusta, negro ladino,
Lo que acabás de esplicar;
Ya te empiezo a respetar;
Aundue al principio me rei,
Y te quiero preguntar
Lo que entendés por la ley.

EL MORENO

Hay muchas dotorerías
Que yo no puedo alcanzar;
Dende que aprendí a inorar
De ningún saber me asombro,
Mas no ha de llevarme al hombro
Quien me convide a cantar.

Yo no soy cantor ladino
Y mi habilidá es muy poca;
Más cuando cantar me toca
Me defiendo en el combate,
Porque soy como los mates:
Sirvo si me abren la boca.

Dende que elige a su gusto,
Lo más espinoso elige;
Pero esto poco me aflige
Y le contesto a mi modo:
La ley se hace para todos,
Mas sólo al pobre le rige.

La ley es tela de araña
--En mi inorancia lo esplico--.
No la tema el hombre rico;
Nunca la tema el que mande;
Pues la ruempe el bicho grande
Y sólo enrieda a los chicos.

Es la ley como la lluvia:
Nunca puede ser pareja;
El que la aguanta se queja,
Pero el asunto es sencillo:
La ley es como el cuchillo:
No ofiende a quien lo maneja.

Le suelen llamar espada
Y el nombre le viene bien;
Los que la gobiernan ven
A dónde han de dar el tajo:
Le cai al que se halla abajo
Y corta sin ver a quién.

Hay muchos que son dotores,
Y de su cencia no dudo;
Mas yo soy un negro rudo
Y aunque de esto poco entiendo,
Estoy diariamente viendo
Que aplican la del embudo.

MARTIN FIERRO

Moreno, vuelvo a decirte:
Ya conozco tu medida;
Has aprovechao la vida,
Y me alegro de este encuentro;
Ya veo que tenés adentro
Capital pa esta partida.

Y aura te voy a decir;
Porque en mi deber está
(Y hace honor a la verdá
Quien a la verdá se duebla)
Que sos por juera tinieblas
Y por dentro claridá.

No ha de decirse jamás
Que abusé de tu pacencia,
Y en justa correspondencia,
Si algo querés preguntar,
Podés al punto empezar,
Pues ya tenés mi licencia.

EL MORENO

No te trabes lengua mía;
No te vayas a turbar;
Nadie acierta antes de errar,
Y, aunque la fama se juega,
El que por gusto navega
No debe temerle al mar.

Voy a hacerle mis preguntas,
Ya que a tanto nne convida,
Y vencerá en la partida
Si una esplicación me da
Sobre el tiempo y la medida,
El peso y la cantidá.

Suya sera la vitoria
Si es que sabe contestar;
Se lo debo declarar
Con claridá, no se asombre,
Pues hasta aura ningún hombre
Me lo ha sabido esplicar.

Quiero saber y lo inoro,
Pues en mis libros no está
-Y su respuesta vendrá
A servirme de gobierno-,
Para que fin el Eterno
Ha criado la cantidá.

MARTIN FIERRO

Moreno, te dejas cair
Como carancho en su nido;
Ya veo que sos prevenido,
Mas también estoy dispuesto;
Veremos si te contesto
Y si te das por vencido.

Uno es el sol, uno el mundo,
Sola y única es la luna
Ansí han de saber que Dios
No crió cantidá ninguna.

El ser de todos los seres
Solo formo la unidá;
Lo demás lo ha criado el hombre
Después que aprendió a contar.

EL MORENO

Verernos si a otra pregunta
Da una respuesta cumplida:
EI ser que Ha criado la vida
Lo ha de tener en su archivo,
Mas yo inoro que motivo
Tuvo al formar la medida.

MARTIN FIERRO

Escuchá con atención
Lo que en mi inorancia arguyo:
La medida la inventó
E1 hombre para bien suyo;

Y la razón no te asombre,
Pues es fácil presumir:
Dios no tenía que medir
Sino la vida del hombre.

EL MORENO

Si no falla su saber
Por vencedor lo confieso;
Debe aprender todo eso
Quien a cantar se dedique;
Y aura quiero que me esplique
La que significa el peso.

MARTIN FIERRO

Dios guarda entre sus secretos
El secreto que eso encierra,
Y mandó que todo peso
Cayera siempre en la tierra;

Y sigún compriendo yo,
Dende que hay bienes y males,
Jué el peso para pesar
Las culpas de los mortales.

EL MORENO

Si responde a esta pregunta
Tengase por vencedor
(Doy la derecha al mejor);
Y respóndame al momento:
Cuando formó Dios el tiempo
Y por que lo dividió?

MARTIN FIERRO

Moreno, voy a decir,
Sigún mi saber alcanza:
El tiempo sólo es tardanza
De lo que está por venir;

No tuvo nunca principio
Ni jamás acabará,
Porque el tiempo es una rueda.
Y rueda es eternidá. 

Y si el hombre lo divide,
Sólo lo hace, en mi sentir,
Por saber lo que ha vivido
O le resta que vivir.

Ya te he dado mis respuestas,
Mas no gana quien despunta; 
Si tenés otra pregunta
O de algo te has olvidao,
Siempre estoy a tu mandao
Para sacarte de dudas.

No procedo por soberbia
Ni tampoco por jactancia,
Mas no ha de faltar costancia
Cuando es preciso luchar;
Y te convido a cantar
Sobre cosas de la estancia.

Ansi prepará, moreno,
Cuanto tu saber encierre,
Y sin que tu lengua yerre,
Me has de decir lo que empriende;
El que del tiempo depende,
En los meses que train erre.

EL MORENO

De la inorancia de naides
Ninguno debe abusar;
Y aunque me puede doblar
Todo el que tenga más arte,
No voy a ninguna parte
A dejarme machetiar.

He reclarao que en leturas
Soy redondo como jota;
No avergüence mi redota,
Pues con claridá le digo:
No me gusta que conmigo
Naides juegue a la pelota.

Es güena ley que el más lerdo
Debe perder la carrera;
Ansí le pasa a cualquiera,
Cuando en competencia se halla
Un cantor de media talla
con otro de talla entera.

No han visto en medio del campo
Al hombre que anda perdido,
Dando güeltas afligido,
Sin saber donde rumbiar?
Ansí le suele pasar
A un pobre cantor vencido.

También los árboles crujen
Si el ventarrón los azota,
Y si aquí mi queja brota
Con amargura, consiste
En que es muy larga y muy triste
La noche de la redota.

Y dende hoy en adelante,
Pongo de testigo al Cielo
Para decir sin recelo
Que, si mi pecho se inflama.
No cantaré por la fama
Sino por buscar consuelo.

Vive ya desesperao
Quien no tiene qué esperar;
A lo que no ha de durar
Ningún cariño se cobre;
Alegrías en un pobre
Son anuncios de pesar.

Y este triste desengaño
Me durará mientras viva;
Aunque un consuelo reciba
Jamás he de alzar el vuelo:
Quien no nace para el cielo
De balde es que mire arriba.

Y suplico a cuantos me oigan
Que me permitan decir
Que, al decidirme a venir,
No sólo jué por cantar,
Sino porque tengo a más
Otro deber que cumplir.

Ya saben que de mi madre
Jueron diez los que nacieron,
Mas ya no esiste el primero
Y mas querido de todos:
Murió por injustos modos
A manos de un pendenciero.

Los nueve hermanos restantes
Como güerfanos quedamos;
Dende entonces lo lloramos
Sin consuelo, creanmeló,
Y al hombre que lo mató,
Nunca jamás lo encontramos.

Y queden en paz los güesos
De aquel hermano querido;
A moverlos no he venido,
Mas, si el caso se presienta,
Espero en Dios que esta cuenta
Se arregle como es debido.

Y si otra ocasión payamos
Para que esto se complete,
Por mucho que lo respete,
Cantaremos, si le gusta,
Sobre las muertes injustas.
Que algunos hombres cometen.

Y aquí, pues, señores míos,
Diré, como en despedida,
Que todavía andan con vida
Los hermanos del dijunto,
Que recuerdan este asunto
Y aquella muerte no olvidan.

Y es misterio tan projundo
Lo que está por suceder,
Que no me debo meter
A echarla aquí de adivino;
Lo que decida el destino
Después lo habran de saber.

MARTIN FIERRO

Al fin cerrastes el pico
Después de tanto charlar;
Ya empezaba a maliciar,
Al verte tan entonao,
Que traías un embuchao
Y no lo querías largar.

Y ya que nos conocemos,
Basta de conversación;
Para encontrar la ocasión
No tienen que darse priesa;
Ya conozco yo que empieza
Otra clase de junción.

Yo no sé lo que vendrá;
Tampoco soy adivino;
pero firme en mi camino
Hasta el fin he de seguir:
Todos tienen que cumplir
Con la ley de su destino.

Primero jué la frontera
Por persecución de un juez;
Los indios jueron después,
Y, para nuevos estrenos,
Aura son estos morenos
Pa alivio de mi vejez.

La madre echó diez al mundo,
Lo que cualquiera no hace,
Y tal vez de los diez pase
Con iguales condiciones:
La mulita pare nones,
Todos de la mesma clase.

A hombre de humilde color
Nunca sé facilitar;
Cuando se llega a enojar
Suele ser de mala entraña:
Se vuelve como la araña,
Siempre dispuesta a picar.

Yo he conocido a toditos
Los negros mas peliadores;
Había algunos superiores
De cuerpo y de vista... !ahijuna!
Si vivo, les daré una...
Historia de las mejores.

Mas cada uno ha de tirar
En el yugo en que se vea;
Yo ya no busco peleas,
Las contiendas no me gustan,
Pero ni sombras me asustan
Ni bultos que se menean.

La creia ya desollada,
Mas todavía falta el rabo,
Y por lo visto no acabo
De salir de esta jarana;
Pues esto es lo que se llama
Remacharsele a uno el clavo.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 29:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 29:

Esto cantó Picardía
Y después guardó silencio,
Mientras todos celebraban
Con placer aquel encuentro.
Mas una casualidá
-Como que nunca anda lejos-
Entre tanta gente blanca
Llevó tambien un moreno,
Presumido de cantor
Y que se tenía por güeno.
Y como quien no hace nada,
O se descuida de intento,
Pues siempre es muy conocido
Todo aquel que busca pleito,
Se sentó con toda calma,
Echo mano al estrumento
Y ya le pegó un ragido:
Era fantástico el negro;
Y para no dejar dudas,
Medio se compuso el pecho.
Todo el mundo conoció
La intención de aquel moreno:
Era claro el desafío
Dirigido a Martín Fierro,
Hecho con toda arrogancia,
De un modo muy altanero.
Tomó Fierro la guitarra,
Pues siempre se halla dispuesto,
Y ansí cantaron los dos,
En medio de un gran silencio.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 28:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 28:

Se me va por donde quiera
Esta lengua del demonio.
Voy a darles testimonio
De lo que vi en la frontera.

Yo sé que el único modo,
A fin de pasarlo bien,
Ee decir a todo: Amén,
Y jugarle risa a todo.

El que no tiene colchón
En cualquier parte se tiende:
El gato busca el jogón
Y ese es mozo que lo entiende.

De aquí comprenderse debe,
Aunque yo hable de este modo,
Que uno busca su acomodo
Siempre lo mejor que puede.

Lo pasaba como todos
Este pobre penitente;
Pero salí de asistente,
Y mejoré en cierto modo;

Pues aunque esas privaciones
Causen desesperación,
Siempre es mejor el jogón
De aquel que carga galones.

De entonces en adelante
Algo logré mejorar,
Pues supe hacerme lugar
Al lado del ayudante.

El se daba muchos aires:
Pasaba siempre leyendo;
Decían que estaba aprendiendo
Pa recebirse de flaire. 

Aunque lo pifiaban tanto,
Jamás lo vi dijustao;
Tenía los ojos paraos
Como los ojos de un santo.

Muy delicao, dormía en cuja;
Y no sé por qué sería,
La gente lo aborrecía
Y le llamaban La Bruja.

Jamás hizo otro servicio
Ni tuvo mas comisiones
Que recebir las raciones
De víveres y de vicios.

Yo me pasé a su jogón
Al punto que me sacó,
Y ya con el me llevó
A cumplir su comisión.

Estos diablos de milicos
De todo sacan partido:
Cuando nos vían riunidos
Se limpiaban los hocicos.

Y decían en los jogones
Como por chocarrería:
"Con la Bruja y Picardía
Van a andar bien las raciones."

A mí no me jué tan mal,
Pues mi oficial se arreglaba;
Les diré lo que pasaba
Sobre este particuIar.

Decían que estaba de acuerdo
La Bruja y el provedor,
Y que recebía lo pior;
Puede ser, pues no era lerdo.

Que a más en la cantidá
Pegaba otro dentellón, 
Y que por cada ración
Le entregaban la mitá;

Y que esto lo hacía del modo
Como lo hace un hombre vivo:
Firmando luego el recibo,
Ya se sabe, por el todo.

Pero esas murmuraciones
No faltan en campamento.
Déjenme seguir mi cuento,
O historia de las raciones.

La Bruja las recebía,
Como se ha dicho, a su modo;
Las cargabamos, y todo
Se entriega en la Mayoría.

Sacan allí en abundancia
Lo que les toca sacar,
Y es justo que han de dejar
Otro tanto de ganancia.

Van luego a la compañía;
Las recibe el Comendante,
El que, de un modo abundante,
Sacaba cuanto quería.

Ansí la cosa liviana
Va mermada, por supuesto;
Luego se le entrega el resto
Al oficial de semana.
Araña, quien te arañó?
Otra araña como yo.

Este le pasa al sargento
Aquello tan reducido,
Y, como hombre prevenido,
Saca siempre con aumento.

Esta relación no acabo
Si otra menudencia ensarto,
El sargento llama al cabo
Para encargarle el reparto.

El también saca primero
Y no se sabe turbar:
Naides le va a aviriguar
Si ha sacado más o menos.

Y sufren tanto bocao
Y hacen tantas estaciones,
Que ya casi no hay raciones
Cuando llegan al soldao.

!Todo es como pan bendito!
Y sucede de ordinario
Tener que juatarse varios
Para hacer un pucherito.

Dicen que las cosas van
Con arreglo a la ordenanza.
!Puede ser! pero no alcanzan;
!Tan poquito es lo que dan!

Algunas veces, yo pienso,
Y es muy justo que lo diga,
Solo llegaban las migas
Que habían quedao en los lienzos.

Y esplican aquel infierno
En que uno está medio loco
Diciendo gue dan tan poco
Porque no paga el Gobierno.

Pero eso yo no lo entiendo,
Ni a aviriguarlo me meto;
Soy inorante completo
Nada olvido y nada apriendo.

Tiene uno que soportar
El tratamiento mas vil:
A palos en lo civil
A sable en lo militar.

El vistuario es otro infierno;
Si lo dan, llega a sus manos
En invierno el de verano,
Y en el verano el de invierno.

Y yo el motivo no encuentro
Ni la razón que esto tiene,
Mas dicen que eso ya viene
Arreglao dende adentro.

Y es necesario aguantar
El rigor de su destino;
El gaucho no es argentino
Sino pa hacerlo matar.

Ansi ha de ser, no lo dudo;
Y por eso decía un tonto:
"Si los han de matar pronto,
Mejor es que estén desnudos,"

Pues esa miseria vieja
No se remedia jamás;
Todo el que viene detrás
Como la encuentra la deja.

Y se hallan hombres tan malos
Que dicen de güena gana:
"El gaucho es como la lana:
Se limpia y compone a palos."

Y es forzoso el soportar
Aunque la copa se enllene;
Parece que el gaucho tiene
Algún pecao que pagar. 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 27:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 27:

He servido en la frontera
En un cuerpo de milicias;
No por razón de justicia
Como sirve cualesquiera.

La bolilla me tocó
De ir a pasar malos ratos
Por la facultá del ñato,
Que tanto me persiguió.

Y sufrí en aquel infierno
Esa dura penitencia,
Por una malaquerencia
De un oficial subalterno.

No repetiré las quejas
De lo que se sufre allá:
Son cosas muy dichas ya
Y hasta olvidadas, de viejas.

Siempre el mesmo trabajar,
Siempre el mesmo sacrificio,
Es siempre el mesmo servicio,
Y el mesmo nunca pagar.

Siempre cubiertos de harapos,
Siempre desnudos y pobres,
Nunca le pagan un cobre
Ni le dan jamás un trapo.

Sin sueldo y sin uniforme
Lo pasa uno aunque sucumba:
Confórmese con la tumba;
Y si no... no se conforme.

Pues si usté se ensoberbece
O no anda muy voluntario,
Le aplican un novenario
De estacas... que lo enloquecen.

Andan como pordioseros
Sin que un peso los alumbre,
Porque han tomao la costumbre
De deberle años enteros.

Siempre hablan de lo que cuesta;
Que allá se gasta un platal:
!Pues yo no he visto ni un rial
En lo que duró la fiesta!

Es servicio estrordinario
Bajo el jusil y la vara,
Sin que sepamos qué cara
Le ha dao Dios al Comisario.

Pues si va a hacer la revista
Se vuelve como una bala:
Es lo mesmo que luz mala
Para perderse de vista;

Y de yapa cuando va,
Todo parece estudiao:
Van con meses atrasaos
De gente que ya no está;

Pues si adrede que lo hagan,
Podrán hacerlo mejor:
Cuando cai, cai con la paga
Del contingente anterior;

Porque son como sentencia
Para buscar al ausente, 
Y el pobre que está presente
Que perezca en la endigencia;

Hasta que, tanto aguantar
El rigor con que lo tratan
O se resierta, o lo matan,
O lo largan sin pagar.

De ese modo es el pastel,
Porque el gaucho -ya es un hecho-
No tiene ningún derecho,
Ni naides vuelve por él.

!La gente vive marchita!
Si viera cuando echan tropa:
Les vuela a todos la ropa
Que parecen banderitas.

De todos modos lo cargan,
Y al cabo de tanto andar,
Cuando lo largan, lo largan
Como pa echarse a la mar.

Si alguna prenda le han dao
Se la vuelven a quitar:
Poncho, caballo, recao,
Todo tiene que dejar.

Y esos pobres infelices,
Al volver a su destino,
Salen como unos Longinos
Sin tener con que cubrirse.

A mí me daba congojas
El mirarlos de ese modo,
Pues el más aviao de todos
Es un perejil sin hojas.

Aura poco ha sucedido,
Con un invierno tan crudo,
Largarlos a pie y desnudos
Pa volver a su partido.

Y tan duro es lo que pasa
Que, en aquella situación,
Les niegan un mancarrón
Para volver a su casa.

!Lo tratan como a un infiel!
Completan su sacrificio
No dándole ni un papel
Que acredite su servicio.

Y tiene que regresar
Más pobre de lo que jué;
Por supuesto, a la mercé
Del que lo quiere agarrar.

Y no averigüe después
De los bienes que dejó:
De hambre, su mujer vendió
por dos lo que vale diez.

Y como están convenidos
A jugarle manganeta,
A reclamar no se meta,
Porque ése es tiempo perdido.

Y luego, si a alguna estancia
A pedir carne se arrima,
Al punto le cain encima
Con la ley de la vagancia.

Y ya es tiempo, pienso yo,
De no dar más contingente:
Si el Gobierno quiere gente,
Que la pague y se acabó.

Y saco así en conclusión,
En medio de mi inorancia,
Que aquí el nacer en estancia
Es como una maldición.

Y digo, aunque no me cuadre
Decir lo que naides dijo:
La Provincia es una madre
Que no defiende a sus hijos.

Mueren en alguna loma
En defensa de la ley,
O andan lo mesmo que el güey,
Arando pa que otros coman.

Y he de decir ansí mismo
Porque de adentro me brota
Que no tiene patriotismo
Quien no cuida al compatriota.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 26:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 26:

Cuando me llegó mi turno
Dije entre mí: "Ya me toca",
Y aunque mi falta era poca
No sé por que me asustaba;
Les asiguro que estaba
Con el Jesús en Ia boca.

Me dijo que yo era un vago,
Un jugador, un perdido;
Que dende que fí al partido
Andaba de picaflor;
Que había de ser un bandido
Como mi antesucesor.

Puede que uno tenga un vicio
Y que de él no se reforme,
Mas naides esta conforme
Con recebir ese trato:
Yo conocí que era el ñato
Quien le había dao los informes.

Me dentro curiosidá,
Al ver que de esa manera
Tan siguro me dijera
Que jué mi padre un bandido;
Luego, lo habrá conocido,
Y yo inoraba quien era.

Me empeñé en aviriguarlo;
Promesas hice a Jesús;
Tuve por fin una luz
Y supe con alegría
Que era el autor de mis días
El guapo Sargento Cruz.

Yo conocía bien su historia
Y la tenía muy presente:
Sabía que Cruz, bravamente,
Yendo con una partida,
Había jugado la vida
Por defender a un valiente.

Y hoy ruego a mi Dios piadoso
Que lo mantenga en su gloria;
Se ha de conservar su historia
En el corazón del hijo;
El al morir me bendijo
Yo bendigo su memoria.

Yo juré tener enmienda
Y lo conseguí de veras;
Puedo decir ande quiera
Que, si faltas he tenido,
De todas me he corregido
Dende que supe quién era.

El que sabe ser güen hijo
A los suyos se parece;
Y aquel que a su lado crece
Y a su padre no hace honor,
Como castigo merece 
De la desdicha el rigor.

Con un empeño costante
Mis faltas supe enmendar;
Todo conseguí olvidar,
Pero, por desgracia mía,
El nombre de Picardía
No me lo pude quitar.

Aquel que tiene güen nombre
Muchos dijustos se ahorra,
Y entre tanta mazamorra
No olviden esta alvertencia:
Aprendí por esperencia
Que el mal nombre no se borra.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 25:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 25:

Después de muy pocos dias,
Tal vez por no dar espera
Y que alguno no se juera,
Hicieron citar la gente,
Pa riunir un contingente
Y mandar a la frontera.

Se puso arisco el gauchaje:
La gente está acobardada;
Salió la partida armada
Y trujo como perdices
Unos cuantos infelices
Que entraron en la voltiada.

Decía el ñato con soberbia:
!Esta es una gente indina;
Yo los rodié a la sordina:
No pudieron escapar;
Y llevaba orden de arriar
Todito lo que camina."

Cuando vino el Comendante
Dijeron: "!Dios nos asista!"
Llegó les clavó la vista
(Yo estaba haciendome el zonzo);
Le echó a cada uno un responso
Y ya lo plantó en la lista.

"!Cuadráte!", le dijo a un negro.
"Te estás haciendo el chiquito,
Cuando sos el más maldito
Que se encuentra en todo el pago.
Un servicio es el que te hago,
Y por eso te remito."

A OTRO

"Vos no cuidás tu familia
Ni le das los menesteres;
Visitás otras mujeres,
Y es preciso, calavera,
Que aprendás en la frontera
A cumplir con tus deberes."

A OTRO

"Vos también sos trabajoso;
Cuando es preciso votar
Hay que mandarte llamar
Y siempre andás medio alzao;
Sos un desubordinao,
Y yo te voy a filiar."

A OTRO

"Cuanto tiempo hace que vos
Andás en este partido?
Cuantas veces has venido
A la citación del Juez?
No te he visto ni una vez:
Has de ser algún perdido."

A OTRO

"Este es otro barullero
Que pasa en la pulpería
Predicando noche y día
Y anarquizando a la gente:
Irás en el contingente
Por tamaña picardía."

A OTRO

"Dende la anterior remesa
Vos andás medio perdido;
La autoridá no ha podido
Jamás hacerte votar:
Cuando te mandan llamar
Te pasás a otro partido."

A OTRO

"Vos siempre andas de florcita:
No tenés renta ni oficio;
No has hecho ningún servicio;
No has votado ni una vez.
!Marchá!... para que dejés
De andar haciendo perjuicio."

A OTRO

"Dame vos tu papeleta:
Yo te la voy a tener.
Esta queda en mi poder;
Despúes la recogerás,
Y ansí, si te resertás,
Todos te puedan prender."

A OTRO

"Vos, porque sos ecetuao,
Ya te querés sulevar;
No vinistes a votar
Cuando hubieron eleciones;
No te valdrán ececiones:
!Yo te voy a enderezar! "

Y a éste por este motivo
Y a otro por otra razón,
Toditos, en conclusión,
Sin que escapara ninguno,
Jueron pasando uno a uno
A juntarse en un rincón.

Y allí las pobres hermanas,
Las madres y las esposas
Redamaban cariñosas
Sus lágrimas de dolor;
Pero gemidos de amor
No remedian estas cosas.

Nada importa que una madre
Se desespere o se queje,
Que un hombre a su mujer deje
En el mayor desamparo;
Hay que callarse, o es claro
Que lo quiebran por el eje. 

Dentran despúes a empeñarse
Con este o aquel vecino;
Y, como en el masculino,
El que menos corre, vuela,
Deben andar con cautela
Las pobres, me lo imagino.

Muchas al Juez acudieron,
Por salvar de la jugada;
El les hizo una cuerpiada,
Y, por mostrar su inocencia,
Les dijo: "Tengan pacencia
Pues yo no puedo hacer nada."

Ante aquella autoridá
Permanecían suplicantes,
Y, después de hablar bastante,
"Yo me lavo"; dijo el Juez,
"Como Pilatos los pies:
Esto lo hace el Comendante."

De ver tanto desamparo
El corazón se partía;
Había madre que salía
Con dos; tres hijos o más,
Por delante y por detrás,
Y las maletas vacías.

"Donde irán ?", pensaba yo,
"A perecer de miseria?
Las pobres, si de esta feria
Hablan mal, tienen razón;
Pues hay bastante materia
Para tan justa aflición." 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 24:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 24:

Me le escapé con trabajo
En diversas ocasiones;
Era de los adulones;
Me puso mal con el Juez;
Hasta que al fin una vez
Me agarró en las eleciones.

Ricuerdo que esa ocasión
Andaban listas diversas;
Las opiniones dispersas
No se podían arreglar:
Decían que el Juez, por triunfar,
Hacía cosas muy perversas.

Cuando si riunió la gente
Vino a proclamarla el ñato,
Diciendo con aparato
"Que todo andaría mal,
Si pretendía cada cual
Votar por un candilato."

Y quiso al punto quitarme
La lista que yo llevé,
Mas yo se la mesquiné,
Y ya me gritó: "!Anarquista!
Has de votar por la lista
Que ha mandao el Comiqué."

Me dió verguenza de verme
Tratado de esa manera;
Y como si uno se altera
Ya no es fácil que se ablande,
Le dije: "Mande el que mande,
Yo he de votar por quien quiera.

"En las carpetas de juego
Y en la mesa eletoral,
A todo hombre soy igual,
Respeto al que me respeta,
Pero el naipe y la boleta
Naides me lo ha de tocar."

Ahi no más ya me cayó
A sable la polecía;
Aunque era una picardía
Me decidí a soportar,
Y no los quise peliar
Por no perderme ese día.

Atravesao me agarró
Y se aprovechó aquel ñato;
Dende que sufrí ese trato
No dentro donde no quepo;
Fi a jinetiar en el cepo
Por cuestión de candilatos

Injusticia tan notoria
No la soporté de flojo;
Una venda de mis ojos
Vino el suceso a voltiar:
Vi que teníamos que andar
Como perro con tramojo.

Dende equellas eleciones
Se siguió el batiburrillo;
Aquél se volvió un ovillo
Del que no había ni noticia,
!Es señora la justicia..
Y anda en ancas del mas pillo! 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 23:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 23:

Un nápoles mercachifle
Que andaba con un arpista,
Cayó también en la lista
Sin dificultá ninguna:
Lo agarré a la treinta y una
Y le daba bola vista.

Se vino haciendo el chiquito,
Por sacarme esa ventaja;
En el pantano se encaja,
Aunque robo se le hacía;
Lo cegó Santa Lucía
Y desocupó las cajas.

!Lo hubieran visto afligido
Llorar por las chucherías!
"Me gañao con picardía",
Decía el gringo y lagrimiaba,
Mientras yo en un poncho alzaba
Todita su mercheria.

Quedó allí aliviao del peso
Sollozando sin consuelo;
Había caido en el anzuelo,
Tal vez porque era domingo,
Y esa calidá de gringo
No tiene santo en el cielo.

Pero poco aproveché
De fatura tan lucida;
El diablo no se descuida,
Y a mí me seguía la pista
Un ñato muy enredista
Que era Oficial de partida.

Se me presentó a esigir
La multa en que había incurrido,
Que el juego estaba prohibido,
Qus iba a llevarme al cuartel
Tuve que partir con él
Todo lo que había alquirido.

Empecé a tomarlo entre ojos
Por esa albitrariedá;
Yo había ganao, es verdá,
Con recursos, eso sí;
Pero el me ganaba a mí
Fundao en su autoridá.

Decían que por un delito
Mucho tiempo anduvo mal;
Un amigo servicial
Lo compuso con el Juez,
Y poco tiempo después
Lo pusieron de Oficial.

En recorrer el partido
Continuamente se empleaba;
Ningún malevo agarraba,
Pero traia en un carguero
Gallinas, pavos, corderos
Que por ahi recoletaba.

No se debía permitir
El abuso a tal estremo.
Mes a mes hacía lo mesmo,
Y ansí decía el vecindario:
"Este ñato perdulario
Ha resucitao el diezmo."

La echaba de guitarrero
Y hasta de concertador:
Sentao en el mostrador
Lo hallé una noche cantando
Y le dije: "Co...mo...quiando
Con ganas de oir un cantor."

Me echó el ñato una mirada
Que me quiso devorar,
Mas no dejó de cantar
Y se hizo el desentendido;
Pero ya había conocido
Que no lo podía pasar.

Una tarde que me hallaba
De visita... vino el ñato,
Y para darle un mal rato
Dije juerte: "Ña...to...ribia,
No cebe con la agua tibia", 
Y me la entendió el mulato.

Era todo en el Juzgao,
Y como que se achocó,
Ahi no más me contestó:
"Cuanto el caso se presiente
Te he de hacer tomar caliente,
Y has de saber quién soy yo."

Por causa de una mujer
Se enredó más la cuestión;
Le tenía el ñato afición;
Ella era mujer de ley,
Moza con cuerpo de güey,
Muy blanda de corazón.

La hallé una vez de amasijo;
Estaba hecha un embeleso,
Y le dije: "Me intereso
En aliviar sus quehaceres,
Y ansí, señora, si quiere
Yo le arrimaré los gũesos."

Estaba el ñato presente
Sentado como de adorno;
Por evitar un trastorno
Ella, al ver que se dijusta,
Me contestó: "Si usté gusta,
Arrímelos junto al horno."

Ahi se enredó la madeja
Y su enemistá conmigo;
Se declaró mi enemigo,
Y, por aquel cumplimiento,
Ya sólo buscó el momento
De hacerme dar un castigo.

Yo vía que aquel maldito
Me miraba con rencor,
Buscando el caso mejor
De poderme echar el pial;
Y no vive más el lial
Que lo que quiere el traidor.

No hay matrero que no caiga,
Ni arisco que no se amanse;
Ansí, yo, dende aquel lance,
No salía de algún rincón,
Tirao como el San Ramón
Después que se pasa el trance.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 22:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 22:

Anduve como pelota,
Y más pobre que una rata:
Cuando empecé a ganar plata
Se armó no sé que barullo:
Yo dije: A tu tierra, grullo, 
Aunque sea con una pata

Eran duros y bastantes
Los años que allá pasaron;
Con lo que ellos me enseñaron
Formaba mi capital;
Cuanto vine, me enrolaron
En la Guardia Nacional.

Me habia ejercitao al naipe,
El juego era mi carrera;
Hice alianza verdadera
Y arreglé una trapisonda
Con el dueño de una fonda
Que entraba en la peladera.

Me ocupaba con esmero
En floriar una baraja;
El la guardaba en la caja
En paquetes, como nueva;
Y la media arroba lleva
Quien conoce la ventaja.

Comete un error inmenso
Quien de la suerte presuma;
Otro mas hábil lo fuma,
En un dos por tres lo pela,
Y lo larga que no vuela,
Porque le falta una pluma.

Con un socio que lo entiende
Se arman partidas muy güenas;
Queda allí la plata ajena,
Quedan prendas y botones:
Siempre cain a esas riuniones
Zonzos con las manos llenas.

Hay muchas trampas legales,
Recursos del jugador;
No cualquiera es sabedor
A lo que un naipe se presta:
Con una cincha bien puesta
Se la pega uno al mejor.

Deja a veces ver la boca,
Haciendo el que se descuida;
Juega el otro hasta la vida
Y es siguro que se ensarta,
Porque uno muestra una carta
Y tiene otra prevenida.

Al monte, las precauciones
No han de olvidarse jamás;
Debe afirmarse además
Los dedos para el trabajo,
Y buscar asiento bajo
Que le dé la luz de atrás.

Pa tallar, tome la luz;
Dé la sombra al alversario;
Acomódese al contrario
En todo juego cartiao:
Tener ojo ejercitao
Es siempre muy necesario.

El contrario abre los suyos,
Pero nada ve el que es ciego:
Dandole soga, muy luego
Se deja pescar el tonto;
Todo chapetón cre pronto
Que sabe mucho en el juego.

Hay hombres muy inocentes
Y que a las carpetas van;
Cuando azariados están
-Les pasa infinitas veces-
Pierden en puertas y en treses,
Y dándoles mamarán.

El que no sabe no gana
Aunque ruegue a Santa Rita;
En la carpeta a un mulita
Se le conoce al sentarse,
Y conmigo era matarse:
No podían ni a la manchita.

En el nueve y otros juegos
Llevo ventaja y no poca,
Y siempre que dar me toca
El mal no tiene remedio,
Porque sé sacar del medio
Y sentar la de la boca.

En el truco, al más pintao
Solía ponerlo en apuro;
Cuando aventajar procuro,
Sé tener, como fajadas,
Tiro a tiro el as de espadas,
O flor, o envite siguro.

Yo sé defender mi plata
Y lo hago como el primero:
El que ha de jugar dinero
Preciso es que no se atonte;
Si se armaba una de monte,
Tomaba parte el fondero.

Un pastel, como un paquete,
Se llevarlo con limpieza;
Dende quc a salir empiezan
No hay carta que no recuerde;
Sé cuál se gana o se pierde
En cuanto cain en la mesa.

También por estas jugadas
Suele uno verse en aprietos;
Mas yo no me comprometo
Porque sé hacerlo con arte,
Y aunque les corra el descarte
No se descubre el secreto.

Si me llamaban al dao,
Nunca me solía faltar
Un cargado que largar,
Un cruzao para el mas vivo,
Y hasta atracarles un chivo
Sin dejarlos maliciar.

Cargaba bien una taba,
Porque la sé manejar;
No era manco en el billar,
Y por fin de lo que esplico,
Digo que hasta con pichicos
Era capaz de jugar.

Es un vicio de mal fin
El de jugar, no lo niego;
Todo el que vive del juego
Anda a la pesca de un bobo,
Y es sabido que es un robo 
Ponerse a jugarle a un ciego.

Y esto digo claramente
Porque he dejao de jugar;
Y le puedo asigurar,
Como que fuí del oficio:
Más cuesta aprender un vicio
Que aprender a trabajar.

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 21:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 21:

PICARDIA

-Voy a contarles mi historia
(Perdónenme tanta charla),
y les diré al principiarla,
Aunque es triste hacerlo ansí:
A mi madre la perdí
Antes de saber llorarla.

Me quedé en el desamparo, 
Y al hombre que me dió el ser
No lo pude conocer;
Ansí, pues, dende chiquito,
Volé como el pajarito
En busca de qué comer.

Que tanta gente destierra,
O por causa de la guerra,
Que es causa bastante seria,
Los hijos de la miseria
Son muchos en esta tierra.

Ansí, por ella empujado,
No sé las cosas que haría,
Y aunque con verguenza mía,
Debo hacer esta alvertencia:
Siendo mi madre Inocencia,
Me llamaban Picardía.

Me llevó a su lado un hombre
Para cuidar las ovejas,
Pero todo el día eran quejas
Y guascazos a lo loco,
Y no me daba tampoco
Siquiera unas jergas viejas.

Dende la alba hasta la noche,
En el campo me tenía;
Cordero que se moría
-Mil veces me sucedió-
Los caranchos lo comían,
Pero lo pagaba yo.

De trato tan rigoroso
Muy pronto me acobardé;
El bonete me apreté
Buscando los mejores fines,
Y con unos volantines
Me fuí para Santa Fe.

El pruebista principal
A enseñarme me tomó,
Y ya iba aprendiendo yo
A bailar en la maroma,
Mas me hicieron una broma
Y aquello me indijustó.

Una vez que iba bailando,
Porque estaba el calzón roto,
Armaron tanto alboroto
Que me hicieron perder pie;
De la cuerda me largué
Y casi me descogotó.

Ansí me encontre de nuevo
Sin saber dónde meterme,
Y ya pensaba volverme
Cuando, por fortuna mía,
Me salieron unas tías
Que quisieron recogerme

Con aquella parentela,
Para mí desconocida,
Me acomodé ya en seguida,
Y eran muy buenas señoras;
Pero las más rezadoras
Que he visto en toda mi vida.

Con el toque de oración
Ya principiaba el rosario;
Noche a noche un calendario
Tenían ellas que decir,
Y a rezar solían venir
Muchas de aquel vecindario.

Lo que allí me aconteció
Siempre lo he de recordar,
Pues me empiezo a equivocar
Y a cada paso refalo,
Como si me entrara el Malo
Cuanto me hincaba a rezar

Era como tentación
Lo que yo esperimenté,
Y jamas olvidaré
Cuanto tuve que sufrir,
Porque no podia decir
"Artículos de la Fe".

Tenía al lao una mulata
Que era nativa de allí;
Se hincaba cerca de mí
Como el ángel de la guarda;
!Pícara!, y era la parda
La que me tentaba ansí.

"Rezá", me dijo mi tía,
"Artículos de la Fe".
Quise hablar y me atoré;
La dificultá me aflige;
Miré a la parda, y ya dije:
"Artículos de Santa Fe".

Me acomodó el coscorrón
Que estaba viendo venir,
Yo me quise corregir,
A la mulata miré
Y otra vez volví a decir:
"Artículos de Santa Fe".

Sin dificultá ninguna
Rezaba todito el día,
Y a la noche no podía
Ni con un trabajo inmenso;
Es por eso que yo pienso
Que alguno me tentaría.

Una noche de tormenta
Vi a la parda y me entró chucho;
Los ojos -me asusté mucho-
Eran como refocilo:
Al nombrar a San Camilo,
Le dije San Camilucho.

Esta me da con el pie,
Aquella otra con el codo:
!Ah, viejas, por ese modo,
Aunque de corazón tierno,
Yo las mandaba al infierno
Con oraciones y todo!

Otra vez, que como siempre
La parda me perseguía,
Cuando yo acordé, mis tías
Me habían sacao un mechón
Al pedir la estirpación
De todas las herejías.

Aquella parda maldita
Me tenía medio afligido,
Y ansí; me había sucedido
Que, al decir "estirpación",
Le acomodé "entripación"
Y me cayeron sin ruido

El recuerdo y el dolor
Me duraron muchos días;
Soñe con las herejías
Que andaban por estirpar
Y pedía siempre al rezar
La estirpación de mis tías.

Y dale siempre rosarios,
Noche a noche sin cesar;
Dale siempre barajar
Salves, trisagios y credos;
Me aburrí de esos enriedos
Y al fin me mandé mudar. 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 20:

La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 20:

Martín Fierro y sus dos hijos,
Entre tanta concurrencia,
Siguieron con alegría
Celebrando aquella fiesta.
Diez años, los más terribles,
Había durado la ausencia,
Y al hallarse nuevamente
Era su alegría completa.
En ese mesmo momento
Uno que vino de ajuera,
A tomar parte con ellos
Suplicó aue lo almitieran.
Era un mozo forastero
De muy regular presencia,
Y hacía poco que en le pago
Andaba dando sus güeltas.
Asiguran algunos
Que venía de la frontera;
Que había pelao a un pulpero
En las últimas carreras;
Pero andaba despilcho,
No traia una prenda güena:
Un recadito cantor
Daba fe de sus pobrezas.
Le pidió la bendición
Al que causaba la fiesta
Y, sin decirles su nombre,
Les declaró con franqueza
Que el nombre de Picardía 
Es el único que lleva.
Y para contar su historia
A todos pide licencia,
Diciéndoles que en seguida
Iban a saber quien era.
Tomo al punto la guitarra,
La gente se puso atenta,
Y ansí cantó Picardía 
En cuanto templó las cuerdas. 

La Vuelta de Martin Fierro Capitulo 19:


La Vuelta de Martin Fierro

Capitulo 19:

Anduve a mi voluntá,
Como moro sin señor;
Ese jué el tiempo mejor
Que yo he pasado tal vez;
De miedo de otro tutor,
Ni aporté por lo del Juez.

"Yo cuidaré", me había dicho,
"De lo de tu propiedá:
Todo se conservará,
El vacuno y los rebaños,
Hasta que cumplas 30 años,
En que seás mayor de edá."

Y aguardando que llegase
El tiempo que la ley fija,
Pobre como lagartija
Y sin respetar a naides,
Anduve cruzando el aire
Como bola sin manija.

Me hice hombre de esa manera
Bajo el más duro rigor;
Sufriendo tanto dolor
Muchas cosas aprendí;
Y, por fin, vítima fuí
Del mas desdichado amor.

De tantas alternativas
Esta es la parte peluda
Infeliz y sin ayuda,
Fué estremado mi delirio,
Y causaban mi martirio
Los desdenes de una viuda.

Llora el hombre ingratitudes
Sin tener un jundamento;
Acusa sin miramiento
A la que el mal le ocasiona,
Y tal vez en su persona
No hay ningún merecimiento.

Cuando yo mas padecía
La crueldá de mi destino,
Rogando al poder divino
Que del dolor me separe,
Me hablaron de un adivino
Que curaba esos pesares.

Tuve recelos y miedos,
Pero al fin me disolví:
Hice coraje y me fuí
Donde el adivino estaba,
Y por ver si me curaba,
Cuanto llevaba le di.

Me puse, al contar mis penas,
Mas colorao que un tomate,
Y se me añudó el gaznate
Cuando dijo el hermitaño:
"Hermano, le han hecho daño
Y se lo han hecho en un mate.

"Por verse libre de usté
Lo habrán querido embrujar."
Despues me empezó a pasar
Una pluma de avestruz,
Y me dijo:"De la Cruz
Recebí el don de curar.

"Debés maldecir", me dijo,
"A todos tus conocidos;
Ansina el que te ha ofendido
Pronto estará decubierto,
Y deben ser maldecidos
Tanto vivos como muertos."

Y me recetó un hincao
En un trapo de la viuda,
Frente a una planta de ruda,
Hiciera mis horaciones,
Diciendo: "No tengás duda;
Eso cura las pasiones."

A la viuda, en cuanto pude,
Un trapo le manotié;
Busqué la ruda y al pie,
Puesto en cruz, hice mi rezo;
Pero, amigos, ni por eso
De mis males me curé.

Me recetó otra ocasión
Que comiera abrojo chico;
El remedio no me esplico,
Mas, por desechar el mal,
Al ñudo en un abrojal
Fí a ensangrentarme el hocico.

Y con tanta medecina
Me parecía que sanaba;
Por momentos se aliviaba
Un poco mi padecer,
Mas si a la viuda encontraba,
Volvia la pasión a arder.

Otra vez que consulté
Su saber estrordinario,
Recibió bien su salario,
Y me recetó aquel pillo
Que me colgase tres grillos
Ensartaos como rosario.

Por fin la última ocasión
Que por mi mal lo fí a ver,
Me dijo: "No, mi saber
No ha perdido su virtú;
Yo te daré la salú:
No triunfará esa mujer.

"Y tené fe en el remedio,
Pues la cencia no es chacota;
De esto no entendés ni jota.
Sin que ninguno sospeche,
Cortále a un negro tes motas
Y hacélas hervir en leche."

Yo andaba ya desconfiando
De la curación maldita,
Y dije: "Este no me quita
La pasión que me domina;
Pues que viva la gallina,
Aunque sea con la pepita."

Ansí me dejaba andar,
Hasta que, en una ocasión,
El cura me echó un sermón,
Para curarme sin duda,
Diciendo que aquella viuda
Era hija de confisión.

Y me dijo estas palabras
Que nunca las he olvidao:
"Has de saber que el finao
Ordenó en su testamento
Que naides de casamiento
Le hablara en lo sucesivo;
Y ella prestó el juramento
Mientras él estaba vivo."

"Y es preciso que lo cumpla,
Porque ansí lo manda Dios;
Es necesario que vos
No la vuelvas a buscar,
Porque si llega a faltar
Se condenarán los dos."

Con semejante alvertencia
Se completó mi redota;
Le vi los pies a la sota,
Y me le alejé a la viuda,
Mas curao que con la ruda,
Con los grillos y las motas.

Despues me contó un amigo
Que al Juez le había dicho el cura
Que yo era un cabeza dura
Y que era un mozo perdido;
Que me echaran del partido,
Que no tenía compostura.

Tal vez por ese consejo
Y sin que mas causa hubiera,
Ni que otro motivo diera,
Me agarraron redepente
Y en el primer contingente
Me echaron a la frontera.

De andar persiguiendo viudas
Me he curao el deseo;
En mil penurias me veo,
Mas pienso volver tal vez
A ver si sabe aquel Juez
Lo que se ha hecho de mi rodeo.